En los tiempos de la Gripe A
la gente iba con mocos en el codo
y no resultaba tan vulgar.

Se acabaron las vergüenzas,
todos eramos más que sospechosos
y los hombres dejaron de arrimar
sus caras para los dos besos
sus órganos de contenido sexual.
Una fiebre que es el miedo;
su estigma, la letra A.

Los ojos, la boca,
los zupos, los papos.
Nada se podía tocar,
en los tiempos de la gripe A

Ah!, “A”, Oh!, “A”, Gripe “A”:
exclamaciones de susto y horror
en tiempos de la Gripe A.

Pese a su origen cerdícola, aviar,
de cualquier lugar,
en los tiempos de la gripe A
no era nada glamuoroso
pillarse una estacional.

Cuánto sufrimiento contagiarla
cuánto dolor padecerla
cuánto terror pillarla
para luego acabar igual.
Como un individuo cualquiera,
que oculta su identidad.
Después de haber usado un “tapabocas”,
para parecerse a Michael “Jack”.

En los tiempos de la gripe A,
el alcohol adquirió usos alocados;
algunos lo empleaban para lavarse las manos.
Muchos excusaron su borrachera
alegando higiene intestinal
Estar ebrio es consecuencia de la gripe A.