Con nervio palpo la libreta,
dudo si funciona, si asienta,
inspiro buscando condensar
una corazonada certera.

Aprieto ansioso el bolígrafo,
lo toco como medalla de santo.
Es superstición, superstición
y son doctrina estas letras.

Concreto un mapa en el papel,
me fascinan sus dóciles dimensiones,
también es más lento que decir,
y con trazos las cosas se acercan.

Troto en una cuartilla de acera
ordenada, pulcra y seca.
Resuena el pisar esa vía nueva
que, aunque opaca, transparenta.