Tan sólo tienes de noble a don Miguel y don Gabriel.
Tu río no huele a mierda, más bien es ya, negra hez.
Hay arte en tus edificios,
abarrotados en días de teatro: en domingo.
De vez en cuando, sin embargo, gusto venir a verte,
pasar la noche contigo, sin que pase.
Aquí, todo permanece.