¡¡¡¡…mete la casa en alborox!!!

¡Qué gran nueva es esta, qué alegría, qué alborozo!
al saber de la visita del que se dice borracho cerruno
que lo era ya aquel curso, medio año, porque el tuno
dejó en febrero las clases, por no sufrir a Bocapozo.

Bien dice éste mi hermano, sobre su aliento bucal
tan fétido y sin igual, que, estando mano sobre mano
tres chicos inocentes, pues no olvidemos al “Mecano”,
para echar unas sanas risas, cual malvada chirigota,
hicieron unas rimillas, notando que el olor anal
resultaba ser igual, que el del pozo de J.J.

No pasado mucho tiempo que enterado de estas cosas
vino al Java, admirado, a reclamar un puesto
entre aquellos, me decía, que daba con fe por supuesto
que habrían pronto de alcanzar, las cumbres exitosas,
de la litaratura hispana, quizá no noy, tal vez mañana

Asín pues, ilusionado, rebanóse con tino los sesos
para dar pronto al papel, un muy guapo poema
que no sólo era bonito y bien se ajustaba al tema
sino que, ¡dígase, coño, tenía más de dos versos!

Quién les iba a decir, a aquellos pobres vallecanos,
(aunque el Java no lo es del todo: le debemos una paliza)
que al cabo de algunos años de poner la pluma en liza,
de chuflar como gorrinos, de mancharse otra noche las manos
verían su obra poética, a pesar de su calaña
publicada para bien de su gloria y la de ESPAÑA.

Te lo dedico, Fire, por haberlo inspirado.