déjenme solo con el día, pido permiso para nacer
nacer con la agonía de un cálido olor
cálido olor bucal que provoca rechazo, ya lo sé
rechazo, que no es tal, cada vez que meto un gol

estos días azules y este sol de infancia
me recuerdan la mañana en un parque de Madrid
en que tu dominio del balón, tu elegancia,
junto con el pestazo de tu aliento, sorprendido descubrí

caminando voy desafiando con el fétido aliento
toco el balón cuando toca y cuando no, espero
con la cabeza entre los hombros soñando con besos

deseas con pasión mil mujeres, mil copas
ser aclamado por multitudes exaltadas, mas
con tu aliento, amigo, de estas cosa tendrás pocas