tumbado en el sillón es plato de buen gusto
ella, esconde la ligereza del paso de la semana
con sosegado ritmo, de la botella emana
una birra, que da sentido a mi vida, cuando ésta acaba
el dinero “pal” almuerzo lo raptan sus encantos
los míos, tras la séptima birra, solo me han dejado
gracias a ella, a pesar mío, amanecí un día en tres cantos
o corrí hasta el infinito con el bocata de un chino
engullí lo devorante, devoré lo enfurecido
así mismo, delirante, asumí haberlo perdido
perdí lo chocando con piedra, partióse mi diente en ladrillo
siete vidas, birras siete, a mi “pasar”, siempre es lo mismo